Diez años después SONY renueva esta cámara
Sony ha presentado una tercera generación de su cámara compacta de alto nivel, la RX1R III, diez años después de su predecesora RX1R II de 2015. A primera vista, esta renovación mantiene la estructura compacta de siempre y sigue apostando por una lente fija estilizada, pero ahora incorpora un sensor de 61 megapíxeles, mejoras en procesamiento de imagen y en enfoque.

El sensor sigue siendo full-frame retroiluminado tipo Exmor R, sin filtro de paso bajo y con recubrimiento anti reflejos, imitando la configuración de la A7R V. Esa decisión se traduce en una calidad de imagen muy elevada y un rango dinámico de hasta 15 pasos (según Sony), una característica destacable para quien busca nitidez y detalle sin compromisos.
El cerebro que procesa esos datos es el BIONZ XR, coronado con un chip de inteligencia artificial que facilita un sistema de autoenfoque híbrido con 693 puntos PDAF y reconocimiento avanzado de ojos, cuerpos y hasta vehículos. Es una clara heredera de lo que ofrece la A7R V, pero en un cuerpo reducido.
La óptica escogida sigue siendo la clásica Zeiss Sonnar T* de 35 mm a f/2, una elección que ya se volvió icónica gracias a su resolución y carácter. En esta versión se añade la capacidad de disparar en modo macro mínimo a 20 centímetros (0,26×) y una función de recorte electrónico —el llamado “step crop”— que permite simular distancias focales de 50 mm (29 MP) y 70 mm (15 MP). Todo esto evidentemente sin cambiar de objetivo, manteniendo la simplicidad operativa que define el modelo. Una tendencia que ya hemos visto también en las últimas compactas de Fujifilm.
En cuanto al manejo, la cámara conserva dimensiones reducidas —113 × 68 × 75 mm y unos 498 g—, con cuerpo de aleación de magnesio, controles alineados con la estética moderna de Sony y un agarre más consistente. Sin embargo, el visor OLED es de 2,36 millones de puntos y la pantalla también de igual resolución que su predecesora, y además es una pantalla fija, una decisión que ahorra espacio pero limita la ergonomía en ángulos bajos y seguro que echa para atrás a muchos fotógrafos y creadores de contenido que no podrán utilizar las ventajas de una pantalla reversible, ni tan siquiera la de una pantalla con inclinación para poder fotografiar de forma cómoda en ángulos altos o bajos. La simplicidad tiene su precio.
Para fotografía híbrida, la RX1R III ofrece grabación en 4K a 30 fps con profundidad de color de 10 bits, y Full HD a 120 fps. Incluye también 12 perfiles “Creative Looks” y el popular S-Cinetone, buscados por quienes aprecian una estética cinematográfica sin postprocesado.
El precio superará los 5 000 €, una cifra significativa que la coloca en el rango de compactas de gama alta como la Leica Q3 y cámaras de formato medio como la Fujifilm GFX100RF. Eso implica que, aunque ofrece rendimiento de primer nivel para su categoría, también compite directamente con sistemas más versátiles y objetivos intercambiables.
Entre sus grandes virtudes, la calidad de imagen sobresaliente con resolución extrema en un cuerpo portátil, el enfoque impecable con seguimiento inteligente, la versatilidad del recorte focal y el perfil de vídeo avanzado. Pero existen puntos conflictivos: la ausencia de estabilización IBIS, una batería modesta de unos 300 disparos, visor y pantalla fijos, y un precio que exige plantearse si no convendría incluso una A7C R con objetivos intercambiables. Muchos usuarios se preguntan si vale más la pena la flexibilidad del zoom o aceptar las limitaciones de una lente fija en favor de un sistema compacto.
En comparación con la Leica Q3, por ejemplo, la Sony es más pequeña y ligera, pero la alemana tiene una ventaja en prestaciones: pantalla articulada, estabilización óptica, visor de mayor resolución, vídeo 8K y sellado IP53 . Por ello esta nueva Sony RX1R III, a pesar de su forma compacta de bolsillo y sus magníficas prestaciones, tiene puntos muy flojos como su visor, falta de estabilización y pantalla fija que le restan puntos desde un punto de vista práctico, sobre todo teniendo el cuenta el precio al que sale.
Queda claro que la Sony RX1R III no busca complacer a todos, sino a un perfil muy específico de cliente: viajeros exigentes, fotógrafos de calle, documentalistas y profesionales híbridos que quieran lo mejor de Sony en compacta. La ausencia de IBIS, la pantalla fija y el coste elevado limitan su versatilidad, pero para quien valora la máxima calidad de la marca, esta cámara seguirá siendo una opción a considerar.
Para quien prefiera la flexibilidad de utilizar objetivos intercambiables, ahí está la Sony A7C R o la A7C II; Quien se decante por una cámara icónica y un sistema completo compacto, la Leica Q3 o la Fujifilm GFX100RF son muy serios rivales.

